El comercio entre China y América Latina mantiene una fuerte expansión, especialmente impulsado por importaciones de tecnología, maquinaria y productos de consumo, junto con exportaciones de commodities desde Sudamérica.
En este escenario, navieras y operadores logísticos comenzaron a reforzar servicios marítimos y aéreos para responder al crecimiento de la demanda y a la necesidad de rutas más estables.
Empresas como Maersk incorporaron nuevos servicios hacia la costa este sudamericana, buscando mejorar tiempos de tránsito y reducir impactos derivados de congestiones internacionales.
La situación en los canales de Suez y Panamá continúa afectando el comercio global.
Los ataques en el Mar Rojo y las restricciones operativas en Panamá obligaron a muchos buques a modificar recorridos y utilizar rutas alternativas, generando:
Para importadores latinoamericanos, esto implica trabajar con mayor anticipación y monitorear permanentemente ventanas de embarque.
En operaciones FOB, la coordinación logística se vuelve cada vez más importante para evitar sobrecostos y retrasos.
Desde Smart Link recomendamos:
Una planificación correcta permite reducir riesgos y optimizar costos logísticos internacionales.